En esta regio se registra el deceso de una persona en promedio por
mes a consecuencia de muerte por riesgo de trabajo.
por Israel Reséndiz.
La frecuenta de casos en donde la presencia de deudos a la procuraduría del trabajo, quienes se ven interesados en reclamar lo que le corresponde al fallecido como ex trabajador, se ha mantenido en promedio de un caso mensual en este año, lo cual continúa mostrando la falta de la constancia de un inspector del trabajo en lugares donde posiblemente no haya ni si quiera comisiones de seguridad e higiene constituidas.
Independientemente de la situación en la que se encontraba el trabajador
fallecido en cuanto a afiliación al IMSS o clase de jornada laboral que
desempeñaba cuando fue contratado por ese patrón, a final de cuentas los
deudos, generalmente la esposa que se ve en el desamparo, es quien termina acudiendo a la autoridad para tratar de hacer valer los derechos de su familiar fallecido.
La procuradora del trabajo Armida Perales Valladares, menciono que estos casos han sido esporádicos, pues en algunos por mes llegan tres, pero es variable, por lo que en el trascurso del año el promedio ha sido de uno, en donde el familia solicita asesoría solamente para posterior, ir con el patrón a solicitar el respectivo finiquito o prestaciones que de acuerdo a la ley corresponden a una personas fallecida en el cumplimiento de su trabajo, o en su caso si hay riesgo de trabajo por muerte reconocido ante el IMSS.
“Como en todos los casos hemos estado recibiendo a la comunidad, y es
frecuente también el que los familiares de alguien que ya falleció vengan a pedir asesoría de sus respectivos casos, la mayoría después ya no regresan, queremos pensar que encontraron un acuerdo y fue de su entera satisfacción, porque aquí nomas nos piden asesoría, nosotros no sabemos bien a bien en qué condiciones estaban laborando, pero en base a lo que nos dicen nosotros les podemos contestar que les corresponde y cuanto, así como que conceptos son los que ameritan un caso de esa naturaleza”, menciono la entrevistada.
La gran mayoría de los casos no tienen conciliación en esas oficinas, y los pocos que han tenido llegan a acuerdos que a los deudos les parecen satisfactorios, todo mientras en esta ciudad, sigue haciendo falta un inspector del trabajo.
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