A?Y quA� les queda a los jA?venes?

13 junio, 2017

 

Dulce RocA�o HernA?ndez

Vivimos en un paA�s en el cual contamos con casi cien millones de pobres, en el cual ademA?s

existen 27 millones de mexicanos que viven en pobreza alimentaria, o sea que ni siquiera cuentan con

lo suficiente para alimentarse adecuadamente y sufren de desnutriciA?n.

Por la edad somos precisamente los portadores de futuro; hay que ver con mA?s optimismo el

porvenir, debemos interesarnos en mejorarlo; dar alas al pensamiento y soA�ar, y luchar, por un mundo

diferente y mejor. No sucumbir aA?n a la resignaciA?n senil; todavA�a en nosotros late el sentimiento

natural de rebeldA�a.

a�?Los jA?venes son el futuro de MA�xicoa�? una formulaciA?n abstracta, sin contenido concreto

definido. A?A cuA?les jA?venes se refiere? A?A cuA?l futuro? A?A los jA?venes ricos? A?Al futuro presidente o

gobernador, o al futuro peA?n, mendigo, vendedor ambulante o presidiario? A?Al futuro hambriento o al

futuro ahA�to?

Yo me refiero aquA� en forma inequA�voca a los jA?venes de cuna humilde, a los hijos del pueblo, y

a su futuro; a ellos, vA�ctimas del abandono en que el actual sistema que tiene a la educaciA?n superior

pA?blica.

Sin embargo, ni juventud ni pobreza son condiciones suficientes para que los jA?venes adopten

una actitud progresista. Muchos obstA?culos se interponen. EstA? la deformaciA?n de su conciencia, una de

cuyas manifestaciones es el famoso a�?rebelde sin causaa�?, que se opone a todo, pero sin una alternativa

superior de cambio, ni visiA?n de futuro que le guA�e. Protesta vistiA�ndose de manera estrafalaria, o no

baA�A?ndose, destruyendo instalaciones, grafiteando paredes limpias, y se siente revolucionario

insultando.

El estudiantado debe ser rebelde, sA�, pero orientando su rebeldA�a hacia un fin superior,

constructivo. TambiA�n, quienes conocen el potencial transformador de los estudiantes, se han

empeA�ado en convencerlos de que la juventud es a�?para divertirsea�?, para la frivolidad; con ello evitan

que asuman responsabilidades y maduren, desviando asA� a muchos jA?venes talentosos a fiestas, alcohol,

el cA?modo refugio de la Internet o a un academicismo casi patolA?gico, en el que se encierran, para

negarse a ver, y enfrentar, la realidad.

En fin, los educan en la idea de insertarse en el rA�gimen, de encontrar en A�l a�?un buen lugar, un

buen puestoa�?, y a ser zalameros y obsecuentes para conseguirlo. No se los enseA�a a cambiar su

realidad, sino a acomodarse a ella. Fomentan pues en los jA?venes la apatA�a hacia la polA�tica; debemos

aprender a hacer polA�tica y a comprenderla, como ciencia que es; a participar en la toma de decisiones,

pues si no lo hacemos, dejaremos que otros lo hagan en nuestro lugar. La polA�tica estA? presente en

todos los A?mbitos de la vida social: en la religiA?n, el deporte, la ciencia, las escuelas, el arte, y no es

posible huir de ella.

Esta apatA�a en la juventud es la peor debilidad. Urge que esto cambie. Debemos exigir una

buena formaciA?n acadA�mica, y tambiA�n cultura general; aprender a hablar bien, para desarrollar nuestra

personalidad; leer y escribir correctamente, fortalecer nuestra autoestima y desplegar todas nuestras

capacidades creadoras. Arte y deporte son fundamentales en la formaciA?n del hombre nuevo y superior,

asA� que vamos a exigir las condiciones para hacerlo, pero serA? imposible mientras estemos

inconscientes y desorganizados.

De aquellos profesores que simpaticen con esta causa, estA? el futuro de la educaciA?n en MA�xico,

despertar su conciencia en los demA?s es la tarea mA?s grandiosa que pueda emprenderse en una

universidad, pues de ahA� vendrA? el desarrollo. No basta, pues, con instruir al estudiante, dotA?ndole de

conocimientos concretos y habilidades; es necesario educar, esto es, cambiar su concepciA?n del mundo,

su forma de ver y vivir la vida. Pongamos nuestro esfuerzo en ello, sabiendo que poderosos intereses se

verA?n afectados y reaccionarA?n. Hacerlo habrA? valido la pena. No queda otro camino.

Creer en los jA?venes no es ver en los jA?venes a la parte del pueblo simplemente entusiasta, no es

ver en los jA?venes aquella parte del pueblo entusiasta pero irreflexiva, llena de energA�a, pero incapaz,

sin experiencia. Creer en los jA?venes no es ver a los jA?venes simplemente con ese desdA�n con que

muchas veces las personas adultas miran la juventud. Creer en los jA?venes es ver en ellos, ademA?s de

entusiasmo, capacidad; ademA?s de energA�a, responsabilidad; ademA?s de juventud, A?pureza, heroA�smo,

carA?cter, voluntad, amor a la Patria, fe en la Patria! A?Amor a la revoluciA?n, fe en la revoluciA?n,

confianza en sA� mismos, convicciA?n profunda de que la juventud puede, de que la juventud es capaz,

convicciA?n profunda de que sobre los hombros de la juventud se pueden depositar grandes tareas!, todo

esto lo digo pensado en el pueblo pobre de MA�xico.

Parafraseando al Che Guevara digo: "La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en

ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la banderaa�?

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