Bancos descorteses con sus clientes

14 mayo, 2019

Israel Reséndiz

No obstante, del número de clientes que hoy en día cualquiera de las instituciones bancarias de renombre a nivel nacional tienen para con quienes inclusive no eligieron estar como cuentahabientes con ellos, algunos muestran descortesía al no contar con las condiciones necesarias para que quienes usan sus cajeros automáticos permanezcan por lo menos de una forma si no cómoda por lo menos no a la intemperie.

 Es el caso de la que se ubica en la esquina de las calles Juárez y Zaragoza, en donde cada quince días generalmente, la fila de quienes pretenden usar uno de estos artefactos llega hasta la Zaragoza rumbo a la canal, la gran mayoría de los cuentahabientes a la intemperie directa de los rayos del sol.

 Entre quienes acuden a retirar diversas cantidades económicas se encuentran desde personas adolescentes hasta adultos mayores que pretenden retirar su pensión, quienes por igual tienen que sortear esas condiciones inclusive frente a los mismos cajeros en donde ni si quiera una sombra hay, con lo que para muchos es una resignación y a la vez, la esperanza de contar con dinero para lo básico por lo menos a tiempo depositado por sus emisores distintos.

 Por si eso fuera poco, en el caso de esa sucursal con sede en el Mante, en pleno día de quincena, y con el número considerable de personas en espera de que les corresponda su turno, se les ocurre contratar a un trabajador para hacer labores de reparación y mantenimiento en el cubículo de uno de ellos que si bien es cierto funcionaba, los cuentahabientes no podían usarlo por esa situación, cuando podían hacer la contratación por la noche o en horas donde generalmente la gente no acude en ese cantidad.

 Hoy quince de mayo es uno de esos días en los que como dada día de pago, la comunidad se aglomera afuera de las instituciones bancarias esperando su turno para retirar el dinero que les pagan a partir de cada quince o treinta del mes, lo cual sigue mostrando la ingratitud en muchos casos, pues de entre quienes siguen asistiendo son personas de la tercera edad, que seguimos observando solicitan ayuda a extraños para cobrar sin la preocupación de que alguien que no conocen, sepa cuál es el numero confidencial de su tarjeta.

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